Totalitarismo&Educacion_SKOLAE

Totalitarismo y educación: a propósito de SKOLAE

Durante la primera mitad del siglo XX, Joseph Goebbels, el padre de la propaganda nazi, decía que la ideología “funciona mejor cuando los que están siendo manipulados están convencidos de que actúan por su propia voluntad”.

Bajo esta idea, los totalitarismos que ha sufrido Europa en su historia contemporánea comparten una doble obsesión: el control del sistema educativo y el de los medios de comunicación para la imposición de su ideología.

Esta estrategia de dominación la han practicado todos los totalitarismos de cualquier signo porque saben bien que no pueden triunfar sin el éxito de un profundo adoctrinamiento en los “valores del partido”. Y aunque el control de los medios de comunicación apuntala esta dominación cultural e ideológica, la victoria final se juega en la “adecuada” educación de los jóvenes. El control absoluto del sistema educativo es el premio gordo para el totalitarismo. Porque esos niños que sufrirán la inoculación ideológica hoy son la garantía futura para el triunfo definitivo del pensamiento único.

 

El control absoluto del sistema educativo es el premio gordo para el totalitarismo. Porque esos niños que sufrirán la inoculación ideológica hoy son la garantía futura para el triunfo definitivo del pensamiento único.

Totalitarismo y educación SKOLAE_31octubre2018
Portada_Totalitarismo y educación SKOLAE_31octubre2018

Precisamente por esto las democracias liberales que pretenden seguir siendo tales se empeñan tanto en proteger dos bienes y derechos esenciales: la libertad de prensa y la libertad de educación. Cualquier intento desde los poderes públicos de limitarlos debería perturbar profundamente las conciencias de quienes aspiren a seguir siendo ciudadanos libres.

Aunque las prácticas totalitarias puras practicadas en el pasado no deben ser comparadas a la ligera con la sociedad democrática en la que vivimos, el conocimiento de la historia nos debería aleccionar sobre algunas tendencias del presente.

Uno de los síntomas más preocupantes de los intentos recientes por hacer del sistema educativo un nuevo modelo de ideologización de la sociedad es el Programa SKOLAE, promocionado en los últimos tiempos desde el Gobierno de Navarra, y que pretende ser impuesto obligatoriamente en las escuelas públicas y concertadas.

Este programa escolar, enmascara bajo la educación en igualdad de los menores un planteamiento de ideología de género radical. Una ideología que parte de presupuestos discutidos socialmente, y cuyos postulados radicales están restringidos a ámbitos académicos donde el activismo político se disfraza de “ciencia” (véase el reciente escándalo de los artículos falsos publicados en revistas científicas por Pluckrose y compañía).

A pesar de ello, el Gobierno de Navarra no se conforma con ofrecer el Programa para quien quiera asumirlo, como hubiera sido hasta cierto punto aceptable, sino que quiere obligar a su implantación. No propone, sino que impone.

Por supuesto, la aspiración a una plena igualdad entre mujeres y hombres o el respeto a las orientaciones sexuales que cada persona adopte, son loables y hay un gran consenso social al respecto. Familias y colegios en Navarra llevan años intensificando estos valores, así como otras cuestiones de salud sexual. En general, como sociedad venimos progresando en esta dirección y la voluntad colectiva es seguir haciéndolo…

Pero el SKOLAE no trata sólo de esto. Basta asomarse a su programa oficial y sus distintos descriptores para comprobar que explícitamente asume los presupuestos de la denominada ideología de género y del feminismo radical, en donde la mujer no tiene “ciudadanía plena”, el hombre es por principio sospechoso de machismo, y donde se parte de una visión de la realidad profundamente anticapitalista.

En temas afectivo-sexuales, todo el planteamiento destila este mismo sesgo. Contraviene abundantes evidencias científicas y omite complejos debates académicos, lean a Camille Paglia o a Jordan Peterson– para apostar indisimuladamente por una concepción de la sexualidad que desprecia todo lo que no sea mero sentimiento para la definición del género, todo lo que no sea simple construcción social de nuestra identidad sexual.

La inclusión de los “juegos eróticos infantiles” como parte de este programa Skolae no deja de ser un ejemplo anecdótico, por muy llamativo que resulte. Y no debería distraernos de la cuestión relevante en este asunto, que es no es otra que la de la libertad. Libertad de los padres para elegir la educación en valores que reciben sus hijos. Libertad y autonomía de los Centros educativos para diseñar su programación educativa. Libertad.

Es grave, muy grave, que en nuestra sociedad democrática un programa educativo como SKOLAE se permita introducir obligatoriamente una perspectiva ideológica que no está consensuada. Como expresaron las sentencias del Pleno del Tribunal Supremo en 2009, en relación con otro intento de adoctrinamiento ideológico a través de contenidos en las escuelas, esto contraviene la “neutralidad ideológica del Estado” respecto a cuestiones sobre las que “no existe un generalizado consenso moral en la sociedad”.

Por eso han saltado las alarmas entre colegios y asociaciones de padres en Navarra, que empiezan a movilizarse. Y lo hacen a pesar de que distintos partidos políticos ya se hayan manifestado públicamente para denigrar a quienes se resisten a esta imposición, tachándoles de opositores a la igualdad.

Vieja estrategia de brocha gorda la de pretender descalificar al disidente como alguien que se opone a lo bueno y ejemplar. Olvidan estos representantes políticos que pretenden silenciar cualquier crítica racional que la igualdad sin libertad no es más que igualitarismo deshumanizador. Que estas familias no van contra nadie, sino que se posicionan a favor de la libertad. Otro conocido “líder del pueblo” como fue Iósif Stalin, dijo en una ocasión que la educación “es un arma cuyo efecto depende de quién la tenga en sus manos”. Por esto es muy importante que la educación esté, en primer lugar, bajo la responsabilidad legítima de las familias. Para que sea siempre un arma de emancipación y de libertad. Para que la educación se encamine a crear una sociedad de ciudadanos libres e iguales.

Es grave, muy grave, que un programa educativo como SKOLAE se permita introducir obligatoriamente una perspectiva ideológica que no está consensuada. Como expresaron las sentencias del Pleno del Tribunal Supremo en 2009, esto contraviene la “neutralidad ideológica del Estado” respecto a cuestiones sobre las que “no existe un generalizado consenso moral en la sociedad”

Es grave, muy grave, que en nuestra sociedad democrática un programa educativo como SKOLAE se permita introducir obligatoriamente una perspectiva ideológica que no está consensuada. Como expresaron las sentencias del Pleno del Tribunal Supremo en 2009, en relación con otro intento de adoctrinamiento ideológico a través de contenidos en las escuelas, esto contraviene la “neutralidad ideológica del Estado” respecto a cuestiones sobre las que “no existe un generalizado consenso moral en la sociedad”.

Por eso han saltado las alarmas entre colegios y asociaciones de padres en Navarra, que empiezan a movilizarse. Y lo hacen a pesar de que distintos partidos políticos ya se hayan manifestado públicamente para denigrar a quienes se resisten a esta imposición, tachándoles de opositores a la igualdad.

Vieja estrategia de brocha gorda la de pretender descalificar al disidente como alguien que se opone a lo bueno y ejemplar. Olvidan estos representantes políticos que pretenden silenciar cualquier crítica racional que la igualdad sin libertad no es más que igualitarismo deshumanizador. Que estas familias no van contra nadie, sino que se posicionan a favor de la libertad. Otro conocido “líder del pueblo” como fue Iósif Stalin, dijo en una ocasión que la educación “es un arma cuyo efecto depende de quién la tenga en sus manos”. Por esto es muy importante que la educación esté, en primer lugar, bajo la responsabilidad legítima de las familias. Para que sea siempre un arma de emancipación y de libertad. Para que la educación se encamine a crear una sociedad de ciudadanos libres e iguales.

Comparte
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

¡Este artículo puedes también visualizarlo en vídeo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Utilizamos cookies para darte la mejor experiencia en nuestra web. Si sigues navegando aceptas su uso. Más info sobre política de cookies.