Constitucionalista

Constitucional, pero no constitucionalista

La “condición navarra” para una abstención técnica de Ciudadanos que evitara la repetición de electoral fue respondida por Pedro Sánchez con una carta que han difundido los medios de comunicación. En ella, el candidato y líder socialista se permite hacer uso de dos tipos distintos de mentira.

El primer tipo de mentira manejada por nuestro Presidente en funciones es la mentira contrafáctica, aquella que contradice los hechos observables. Cuando afirma que “el PSOE facilitó con su abstención” que Navarra Suma obtuviera la alcaldía de Pamplona manifiesta un impúdico desprecio por la verdad. Es notorio que no fue así, y que Maite Esporrín se postuló para ser alcaldesa. El PSN podría haberse abstenido, pero la tozuda realidad es que no lo hizo.

Un partido constitucional es todo aquel que cumple la condición de someterse a las normas de nuestra Constitución, respetando el estado de derecho y el imperio de la ley (rule of law)

DN_Articulo28septiembre2019
DN_Portada 28Septiembre2019

El segundo tipo de mentira, aunque menos grosera, es mucho más peligrosa. Es la mentira que trata de disfrazar la realidad. La media verdad que oculta una doble mentira. Este tipo de mentira disimulada es la que traslada Pedro Sánchez y todos sus altavoces mediáticos cuando afirman que ya existe en Navarra un gobierno constitucionalista. Para desenmascarar esta mentira basta con clarificar la diferencia terminológica entre “constitucional” y “constitucionalista”.

Un gobierno o un partido constitucional es todo aquel que cumple la condición de someterse a las normas de nuestra Constitución, respetando el estado de derecho y el imperio de la ley (rule of law). “Constitucionalista”, en cambio, es un término construido a partir del sufijo -ista, que como indica el DRAE añade la significación de “partidario de”. Un comunista es el partidario del comunismo, un sanchista el partidario de Sánchez, y un constitucionalista quien es partidario de la Constitución.

Entonces, ¿qué partidos podríamos decir que son “constitucionalistas”? Nuestra Constitución del 78 trató de construir un estado de derecho a partir del equilibrio flexible entre dos principios: el principio de ciudadanía abstracta (ciudadanos libres e iguales) y el de territorialidad (el gobierno cercano, respetuoso con comunidades políticas preexistentes y sus derechos históricos). Todo partido que respete la legalidad y también estos dos principios (ciudadanía y territorio) podría ser llamado constitucionalista. Así, tradicionalmente el PSOE y el PP han sido partidos constitucionalistas, incluso cuando en algunas regiones optan por darle un mayor énfasis al principio de territorialidad (País Vasco, Cataluña, Galicia…). UPN es también un partido constitucionalista, pues aunque privilegia el vector territorial-regionalista en ningún caso renuncia a la igualdad y solidaridad entre españoles, es decir, al principio de ciudadanía. Ciudadanos, por su parte, nació como opción política otorgando mayor peso al principio jacobino de ciudadanía abstracta, pero respeta los derechos históricos y los regímenes forales. Todos estos partidos, con sus distintas formas de entender el equilibrio entre ciudadanía y territorio, son constitucionalistas.

El PNV y Geroa-Bai se someten al imperio de la ley, pero quieren la independencia de su territorio. No son en absoluto “partidarios de” la Constitución del 78; por el contrario, quieren liquidarla. Son partidos “constitucionales”, que persiguen sus objetivos políticos por vías legales. Pero no son “constitucionalistas”, porque pretenden abolir el actual sistema que compartimos.

Bildu no sólo no es constitucionalista, sino que además es un partido que no respeta el estado de derecho. Su complicidad con la violencia y el exterminio del oponente político, prácticas totalitarias que todavía no ha condenado, le aleja irremediablemente de poder ser considerado como partido constitucional. Lo mismo cabría decir de los independentistas catalanes, que persiguen sus objetivos vulnerando el marco legal y el estado de derecho. Todos ellos son “contraconstitucionales”, en sentido doble: tanto por pretender abolir nuestro régimen constitucional como por su desprecio al imperio de la ley.

Es rotundamente falso que en Navarra tengamos el gobierno constitucionalista que solicitan Ciudadanos, UPN y PP para permitir una investidura de Pedro Sánchez

Aclarados estos términos, es rotundamente falso que en Navarra tengamos el gobierno constitucionalista que solicitan Ciudadanos, UPN y PP para permitir una investidura de Pedro Sánchez. A pesar del obsceno blanqueamiento del PNV-Geroa que pretende el PSOE, ellos no dejarán de ser independentistas y de tener como objetivo último la anulación de nuestra Constitución. Cualquier gobierno en el que ellos estén podrá ser constitucional, pero nunca constitucionalista. Pero aún hay más: el actual gobierno de Navarra necesita inexorablemente del apoyo de Bildu porque carece de mayoría. Imposible hablar en estas condiciones de un gobierno constitucionalista en Navarra, con semejantes socios y facilitadores. Una sociedad sana no debería permitir que desde el poder político se mienta a los ciudadanos. Solzhenitsyn, el Premio Nobel que nos contó con lucidez los horrores de los gulags soviéticos, alertaba de que el poder totalitario “exige de nosotros una completa rendición de nuestras almas y una participación continua y activa en la mentira general y consciente”. No rindamos nuestra alma, no participemos en la mentira ideológica que algunos tratan de sembrar. Señalemos la verdad: en Navarra no hay un gobierno constitucionalista. Y no lo hay por decisión exclusiva del PSN-PSOE.

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